Nuevo curso escolar, nuevos retos a la vista

Ya hemos empezado el nuevo curso escolar y empiezan los nuevos retos con nuevos alumn@s.

Hay tareas, actividades que creo que me pueden servir este año e incluso mejorar aquellos aspectos que no pude conseguir. Pero también me encuentro que tengo “viejos conocidos” entre mis alumn@s, lo que supone que es un reto añadido, ya que he de sorprenderles con nuevas metas, nuevas tareas, nuevos retos o en caso contrario para ellos será un poco aburrido.

Eso supone que tengo que empezar a analizar bien, con qué materia prima cuento y qué puedo obtener de “ella”.

De momento, mi primera actividad va a consistir que se presenten tod@s, que hagan un esfuerzo de creatividad y un esfuerzo mayor al ponerse delante de tod@s y contar sus gustos, aficiones, etc.

Con esta actividad espero romper el hielo y empezar a destapar el alma creativa que está aletargada en la mayoría de ellos.

Bueno, ya iré contando qué vamos haciendo y cómo va saliendo (aunque no salgan bien).

 

¡Todo mentira! Un momento de inspiración.

Muchas veces, nos tildan a los docentes de no ser creativos, de no saber qué hacer. A continuación quiero narraros lo que sucede en mi centro entre un profesor, un curso de 1º de la ESO y yo mismo.

Inspiración

Foto con licencia CC de peeveeads

Yo siempre he pensado que no soy muy creativo, que no tengo muchas ideas, que vivo del “Copy + Paste”, pero a veces me dejo llevar por la inspiración, por “el momento”. Esto que os voy a contar, me ha pasado está pasando durante el curso actual y que se está transformado en un hábito.

Un viernes cuando llegaba al instituto, antes de las nueve de la mañana, vi a través de los cristales de las ventanas como un profesor estaba dando una clase. El profesor mostraba el libro a los alumn@s y les explicaba algo que había en el libro. Como tengo confianza con él, se me ocurrió entrar a ver qué hacía y qué decía.

Cuando llegué a la puerta, toqué con los nudillos (para pedir permiso, ya que soy muy educado 😛 ) y el profesor amablemente me invitó a entrar al aula, pensando que necesitaba hablar con él o decirle alguna cosa. Cuál fue su sorpresa, cuando no pasé de la puerta y lo único que hice fue dirigirme a los alumn@s que estaban atendiendo y decirles:

“Todo lo que dice es mentira”

Cerré la puerta rápidamente y me fui. El profesor se quedó sin saber qué hacer ni qué decir, así como los alumn@s. Fue un momento “raro”, diferente y ni el profesor ni los alumnos supieron cómo actuar. Más tarde me pidió “explicaciones” por lo que había hecho, incluso me dijo que le había “desmontado la clase” (siempre desde el buen rollito).

Hasta aquí podría haber quedado como una simple anécdota. Sin embargo, la semana siguiente el mismo día, y más o menos a la misma hora se repitió la escena. El profesor no daba crédito cuando me oyó golpear la puerta de nuevo. Y la tercera semana seguida lo mismo.

En ese momento se produjo una inflexión, ya que el profesor me dijo:

“Esta, te la tengo que devolver ;-)”

Pero yo inmutable, volví a entrar la cuarta semana seguida y para mi sorpresa, cuando abrí la puerta para decir “Todo eso es mentira”, una alumna se levantó de la silla y dijo en voz alta y clara:

“Numerémonos!!”

Y todos los alumn@s, uno a uno, empezaron a levantarse, decir su número asignado en el listado y sentarse. Fue muy gracioso y todos nos reímos un rato. Me dio la sensación de que los alumn@s estaban satisfechos por haber ayudado a ese profesor a “vengarse” de una forma diferente, haciendo algo que yo no esperaba.

Desde entonces hasta ahora, los alumn@s de esa clase, llegan a las 8 de la mañana y le preguntan al profesor:

“¿Hoy qué le hacemos a Dani?”

Debajo de la mesa

Foto con licencia CC de beccaplusmolly

Se ha convertido en una especie de Flashmob pero en clase y sin luego dispersarse. También se ha convertido en una especie de “ansiedad“, ya que algún día que no he podido asistir a la cita y tanto el profesor como los alumnos me lo han recriminado (ya que habían preparado alguna cosa).

Los alumn@s han hecho cosas muy divertidas e imaginativas,  por ejemplo: esconderse todos debajo de la mesa en 2 segundos, ponerse todos encima de la silla y declamar “Oh, capitán mi capitán!“. La que más me impactó fue la que hicieron un día que tenían examen: se pusieron todos con la cabeza agachada como si estuvieran dormidos y uno de ellos me dijo con voz de pena:

Dani, por favor, hoy no que tenemos examen :-(

Yo lo he hablado con este profesor, que por cierto tengo que decir que es @pepeche_, y estamos de acuerdo en que ha sido algo positivo, y aunque al principio los alumn@s no entendían qué hacía yo haciendo/diciendo estas “tonterías“, al final se han subido al carro y son ellos ahora los que están esperando que llegue el viernes a las 8 de la mañana para hablar sobre qué “me van a hacer” cuando vaya a verlos.

Quizás en otra entrada cuente todo lo que han hemos hecho durante estos viernes.